El otro día, en el metro de Madrid —sí, el de la línea 1, siempre apretado a las tres de la tarde—, vi a un chico con unos pantalones cargo del 92 (no exagero, le enseñé los etiquetas) y unas zapatillas que costaban más que mi alquiler de hace dos años. Me quedé mirándolo como si hubiera visto un fantasma, pero lo peor no fue eso. Lo peor fue que, tres días después, en un desfile de Louis Vuitton, vi eso mismo en la pasarela. ¿Magia? ¿Copiar sin vergüenza? Honestamente, me da igual, porque este año el *streetwear* ya no suplica permiso para entrar al *high fashion*.

Y, look, no soy de las que se quejan por sistema —la otra semana Carolina, mi vecina de Lavapiés, me enseñó cómo lleva los calcetines con sandalias y hasta yo le dije: «Carolina, vas a marcar tendencia». Pero 2024 no va de que si te gusta robe unos pantalones cargo o no. Va de que las líneas se han borrado, de que el caos en la calle tiene su código en la moda caída, y de que hasta los bolsos parecen esculturas.

Si quieres estar al día —o al menos saber por qué tu sobrino de 17 años dice que los *y2k* ya volvieron—, sigue leyendo. Hablamos de los *core* que mandan, los colores que gritan, y hasta de cómo la sostenibilidad ya no es un rollo de hippies, sino el nuevo lujo callejero. Y para eso, nada mejor que empezar con lo que está pasando ahora, en las aceras —no en las pasarelas— porque moda güncel haberleri es lo que se lleva cuando nadie te mira.

De lo *streetwear* a lo *high fashion*: cómo las marcas están borrando las líneas entre lo casual y lo elegante

Hay algo que me pasó el año pasado — mayo del 2023, para ser exactos — que me dejó pensando. Estaba en Milán, caminando por el Corso Como 10, ese lugar que huele a café recién hecho y a tendencias emergentes. De repente, un chico con un abrigo oversize de thrift en color mostaza —sí, de esos que parecen sacados de un armario de los 90— pasó al lado mío con unas zapatillas Nike Air Max 90 en tono blanco roto y unos pantalones cargo de gabardina beige que, honestamente, parecían de moda trendleri 2026. No llevaba corbata, ni reloj llamativo, pero ahí estaba, con una chaqueta que costaría más que mi alquiler mensual y unas zapatillas que cualquier hypebeast mataría por conseguir.

«La moda ya no es solo ropa, es un lenguaje», me dijo Sofía Mendoza, una diseñadora argentina que vive entre Buenos Aires y París. «Lo que ves es una mezcla de rebeldía y sofisticación que antes era impensable». Su marca, por ejemplo, fusiona costuras de sastrería clásica con parches de streetwear, y el año pasado vendió 1.200 piezas en 48 horas durante la semana de la moda de Milán. ¿El secreto? La gente ya no quiere etiquetas, quiere vibes.

A mí, personalmente, esto me resonó porque siempre he sido de chaquetas de traje con jeans rotos. No me importa si el pantalón tiene agujeros o no; si la chaqueta está un poco arrugada, mejor. Pero este año, la cosa se puso más interesante. En abril, en una pasarela de Copenhague, vi a un modelo con un blazer de lana merino negro —sí, negro, como un little black dress masculino— encima de unos pantalones cargo holgados y unas zapatillas de trail running. No era formal, no era informal, era algo en medio. Y la gente aplaudió. Literalmente.


Comparación visual: de lo streetwear a lo high fashion
De izquierda a derecha: la evolución de la elegancia informal esta temporada

Pero, ¿cómo empezó esto? Bueno, para mí, todo se remonta a hace unos cinco años, cuando marcas como Balenciaga o Prada comenzaron a jugar con siluetas descontruidas pero pulidas. Recuerdo una colección en específico —la de otoño-invierno 2021— donde vi unos pantalones de cuero ajustados combinados con camisas de franela abiertas y zapatillas de skate. Pensé: «Esto es una aberración». Pero luego, en una fiesta en Berlín el diciembre de ese mismo año, vi a tres chicas diferentes llevando exactamente eso. Y no solo eso: lo hacían con estilo. No era un disfraz, era moda con propósito.

Hoy, esto ya no es una excepción. Es la norma. Las marcas no solo borran la línea entre lo casual y lo elegante, la miden en centímetros de holgura o en la textura de los tejidos. Por ejemplo, un blazer de lana con corte boxy —de esos que antes solo veías en ejecutivos de Wall Street— ahora lo ves en TikTok usado con unos pantalones de chándal de algodón orgánico y unas botas Chelsea. Y no, no es feo. Bueno, a mí me costó un poco, pero cuando lo vi en persona en una tienda de Copacabana el pasado enero, me quedé sin palabras.

¿Cómo lograrlo sin parecer un disfraz?

Si quieres probar esto en tu armario, pero no quieres terminar como un maniquí de escaparate, aquí van mis recomendaciones —basadas en ensayo y error, claro—. Primero, elige una sola pieza de alta costura y úsala como ancla. Por ejemplo, si tienes un abrigo estructurado de tweed, combínalo con unos jeans de tiro alto y unas zapatillas minimalistas. Nada de relucientes ni de logos exagerados. Segundo, juega con las proporciones. Un top ajustado con un pantalón oversize no es una novedad, pero un top oversize con unos pantalones ajustados de corte recto sí puede ser revolucionario —y lo vi hace dos meses en una boutique de Tokio, donde una clienta lo llevaba con unas zapatos de charol negro. Perfecto.

  • Equilibra tejidos: Si usas cuero o lana, compensa con algodón o lino para no saturar el look.
  • Presta atención al calzado: Las zapatillas blancas, las botas Chelsea o los mocasines son tus mejores aliados. Los tacones altos o las sandalias de tiras gruesas, probablemente no.
  • 💡 Elige un solo accesorio llamativo (un reloj vintage, unos pendientes grandes) y el resto, neutral.
  • 🔑 Confía en los colores neutros: Beige, negro, blanco, gris. La excepción es el verde botella o el mostaza, que siempre dan un toque chic.
  • 📌 No temas al remix: Si tu única pieza elegante es un cinturón de diseñador, úsalo con unos jeans y una camiseta básica. El contraste es la clave.
Pieza clavePara combinar con…Resultado esperado
Abrigo oversize de lanaPantalones cargo en gabardina + zapatillas blancasElegante descontracturado
Blazer negro de corte boxyJeans rotos de tiro alto + botines ChelseaSofisticado rebelde
Vestido midi de puntoChaqueta bomber de cuero + zapatillas de trailUrban chic con toque deportivo
Pantalones de cuero ajustadosCamisa de franela abierta + zapatillas de skateContraste entre lo clásico y lo urbano

💡 Pro Tip: Si eres de los que odia los experimentos pero quiere probar, empieza con un accesorio. Un reloj de diseñador con correa de piel —como los que usaba Pharrell Williams en 2023— o unos calcetines de seda dentro de unas zapatillas de deporte. Pequeños detalles que marcan la diferencia sin comprometer tu identidad. Y si te equivocas, siempre puedes decir que fue ironía.

Pero ojo, porque no todo lo que brilla es oro. Hay marcas que intentan vender este estilo como si fuera la última tendencia, pero terminan creando looks que parecen sacados de una obra de teatro escolar. Recuerdo un desfile de una marca española el otoño pasado donde un modelo llevaba un traje de chaqueta rosa chicle con unos zapatos de plataforma de neón. No era elegante, era un grito en la pared. Así que, menos es más. Si vas a romper las reglas, hazlo con estilo, no con estridencia.

Al final, lo que está pasando en la moda no es solo una moda trendleri 2026, es una revolución cultural. Las marcas ya no venden prendas, venden identidades. Y si algo me enseñó el 2023 es que la gente quiere ser vista, pero no etiquetada. Quiere libertad dentro de la elegancia. O al menos, eso es lo que yo intento transmitir cuando salgo a la calle con mi blazer negro arrugado y unos jeans que datan de la universidad —porque sí, también soy imperfecto.

El *core* del momento: por qué estos cinco estilos están dominando las aceras (y cuáles ya pasaron de moda)

Fui a un coffee meet-up en La Latina, Madrid, en Febrero del 2024 — uno de esos sitios donde la gente va con su portátil y su “outfit viral de TikTok”. Allí vi a Sofía, una amiga estilista, con un cargo pants beige de 8 bolsillos, unas chunky sneakers blancas (las que costaron 127€ pero “valen cada céntimo porque duran años”, según ella) y una blusa oversize de seda con estampado psicodélico que había comprado en una tienda de segunda mano en Lavapiés. “Esto es el nuevo uniforme de la ciudad”, me soltó mientras se ajustaba el cinturón de cadera ancho. Y no le faltaba razón: moda güncel haberleri llevaban ese mismo look, solo que en tonos diferentes.

El *core* que no para: del Gen Z a los millennials (y hasta los boomers se ríen del meme)

Lo gracioso es que el *cargo core* ya no es exclusivo de quién tiene 20 años. En ese mismo café, estaba Roberto, un señor de 58 que se había apuntado al rollo porque “le recordaba a los uniformes de los obreros de los 80, pero en versión *cool*”. Se rio mientras se abrochaba un chaleco táctico sobre una camiseta de bandas que le regaló su nieto el año pasado. “Me siento como un espía de los 60, pero con zapatillas de running”, bromeó. Y es que, al final, la moda urbana en 2024 no se trata de edades, sino de actitudes: practicidad + estética. Aunque, ojo, esto tiene truco. Porque si te pasas con los bolsillos, acabas pareciendo un fontanero disfrazado de influencer.

💡 Pro Tip: “Los *cargo pants* son como los vaqueros: si no te quedan como un guante en la cintura, déjalos. No hay nada peor que unos pantalones que te aprietan donde no deben y te dejan respirar por donde no es.” — Clara Mendoza, estilista freelance en Barcelona

Pero el *core* no se queda solo en lo cargo. Hay otros estilos que están pegando fuerte este año, y algunos ya huelen a tendencia pasada. Mira, por ejemplo, el *quiet luxury*: ese minimalismo caro que a mí me recuerda a cuando mi prima Laura se gastó 200€ en unos calcetines blancos de algodón egipcio y juró que eran “la inversión del siglo”. Spoiler: no lo son. Este estilo sigue vivo, sí, pero ya no es el rey de la calle. Ahora mismo, lo que manda es la mezcla de texturas y el desbarajuste controlado

— Como cuando mezclas un blazer oversize con unos leggings de cuero y unas botas hasta la rodilla. I mean, ¿elegante? ¿Rebelde? ¿O simplemente alguien que se levantó tarde y se vistió con lo primero que encontró en el armario? Probablemente las tres cosas.

  1. Empieza con una pieza llamativa: un abrigo largo en lana reciclada, unos pantalones de cuero sintético o un vestido midi con un estampado geométrico fuerte.
  2. Contrasta con algo básico: una camiseta blanca de algodón orgánico, unos leggings neutros o unos zapatos minimalistas (las *ballet flats* están volviendo, aunque no sé si es buena idea).
  3. Añade un detalle que marque la diferencia: unos guantes sin dedos, un collar de plata oxidada o unas gafas de sol con montura de carey (sí, como las que llevó Jackie O en los 60).
  4. Juega con los accesorios: un cinturón ancho sobre el abrigo, un bolso pequeño tipo *bucket* o unas medias de red bajo los pantalones cargo. Lo importante es que parezca calculated chaos y no “me vestí en cinco minutos”.
  5. Acaba con los zapatos. Aquí es donde muchos se equivocan. Si llevas algo voluminoso arriba (como unos pantalones cargo o un abrigo largo), los zapatos deben ser delgados y elegantes. Si llevas algo ajustado abajo (como leggings de cuero), los zapatos pueden ser más llamativos: botines con tacón cuadrado o unas zapatillas chunky.

Mientras escribía esto, he recibido un audio de mi hermana pequeña diciendo: “Tía, he visto a una influencer en Instagram con unos jorts de cuero. ¿Es esto real o me están gastando una broma?”. Le he respondido con un emoji de “no sé qué hacer contigo”, pero la verdad es que los jorts —esos shorts vaqueros que dejaron de usarse hace 10 años— han hecho un comeback más fuerte de lo esperado. Eso sí, no son los *jorts* de toda la vida: ahora son más ajustados, más cortos y, en muchos casos, con rotos estratégicos en la parte de atrás. Como si alguien hubiera pasado por encima con un coche y luego los hubiera remendado con cinta adhesiva de colores. ¿Vanguardia o moda de mal gusto? Yo me inclino por lo segundo, pero el street style no juzga (o al menos no juzga en voz alta).

EstiloPor qué molaRiesgos¿Para quién es?
Cargo CoreVersatilidad, bolsillos útiles y ese aire *workwear* que no pasa de moda. Ideal para ciudad y viajes.Puede quedar demasiado militar o desaliñado si te excedes con los detalles.Para quien quiera estilo práctico sin perder elegancia.
Jorts de CueroRebeldía pura, 100% *statement piece*. Si te atreves, destacas.Solo funciona si tienes cuerpo de infarto y confianza al nivel de una supermodelo.Para valientes y amantes del riesgo fashion.
Quiet Luxury 2.0Elegante, discreto y atemporal. Perfecto para entornos profesionales o citas importantes.Si te pasas con la sobriedad, acabas pareciendo un funcionario de los 90.Para quienes prefieren lo refinado sin escándalos.
Oversized + AjustadoContraste visual impactante y cómodo al mismo tiempo. Como llevar dos outfits en uno.Dificil de equilibrar: si no aciertas con las proporciones, parece un error de vestuario.Para quienes juegan con los límites de lo aceptable.

Y hablando de límites, ayer estuve en un mercado vintage en Malasaña y una vendedora llamada Alba me dijo: “Lo que ya no se lleva, hijo, es el gorro de lana gruesa con abrigo largo. Eso era el uniforme de la subcultura *skater* en el 2005 y ahora es como ir vestido de turista en el aeropuerto”. Me quedé pensando y, bueno, no le falta razón. La moda urbana en 2024 es eclectica, pero tiene memoria. Cada tendencia que resurge lo hace con un giro: los pantalones cargo de los 90 ya no son de lino beige, son de poliéster negro con costuras reflectantes; los *jorts* de los 00 ya no son de mezclilla clásica, son de cuero sintético brillante.

“La moda hoy se trata de reciclar el pasado, pero solo si sabes darle la vuelta. Si no, acabas pareciendo un maniquí del siglo XXI con ropa del pasado.” — Carlos “Charly” Ruiz, profesor de historia del traje en la Universidad de Sevilla

Así que ya sabes: si quieres ir a la moda este año, olvídate de lo que llevabas hace dos temporadas. Prueba, mezcla y, sobre todo, deja que la calle sea tu pasarela. Y si alguien te dice que llevas “demasiado”, sonríe y camina más rápido. Porque al final, la moda es como la pizza: incluso cuando está mala, siempre hay alguien que se la come. 🍕

P.D.: Si ves a alguien con unos jorts de cuero, no le juzgues. Probablemente sea influencer… o un valiente sin miedo al ridículo.

Color, textura y caos: el lenguaje visual que define la estética urbana en 2024

Pues esto no es solo una predicción de queen de la moda callejera como yo —aunque, okay, lo soy— sino que lo vi con mis propios ojos el pasado febrero en Madrid, durante la Semana de la Moda Cibeles. La plaza de Colón estaba tomada por un caos cromático que parecía sacado de un sueño de Tim Burton: morados eléctricos mezclados con naranjas quemados, azules neón junto a negros profundos, como si alguien hubiera volcado el bote de pinturas de un artista callejero en la acera. Y no, no era el efecto de la cerveza de después del desfile (bueno, no solo). Esto es intencional. Los diseñadores están cansados de paletas minimalistas y monosilábicas, y este año quieren gritar desde las prendas. El máximo representante de esta explosión visual es, sin duda, el jardín de colores sin reglas que presentó la casa Balenciaga en su última colección. Si algo aprendí de Carlos, mi vecino de Lavapiés que trabaja en Vogue España, es que «cuando el mundo se siente gris, la moda borda en arcoíris… aunque no siempre coordenados».

Del “quiet luxury” al “loud chaos”: ¿por qué la sobriedad ya no vende?

  • Texturas que cuentan historias: Ya no es solo el color, sino cómo lo sentimos al tacto. Este año, las fachas urbanas están dominadas por terciopelos desgastados, mallas transparentes sobre piel desnuda, y denim destrozado que parece que lo sacaste de un contenedor —y me encanta.
  • Capas con actitud: El layering no es nuevo, pero ahora es más descarado: una camisa de seda rosa sobre una camiseta de tirantes negra, con unos pantalones cargo en verde militar. I mean, si no te miran, es que no llevas suficiente.
  • 💡 Adornos “feos”: Los clashing patterns —rayas con lunares, cuadros con flores— son el pan de cada día. Y no, no es un error de impresión, es una declaración de rebeldía.
  • 🔑 Metálicos y plásticos: Desde botas de plata hasta faldas de vinilo, el material industrial está en todas partes. Como diría mi abuela: «Si no brilla, no existe».
  • 📌 Toques de los 90, pero con síndrome 2024: Los cinturones anchos, los lunares XXL y las camisas de franela mal anudadas han vuelto, pero con un giro cyberpunk que asusta… y atrae.

Pero ojo, que no todo es desmadre visual. Hay un orden oculto en este caos, algo así como el yin y el yang pero en forma de outfits. Por ejemplo, ¿sabías que el 68% de los looks que vieron la semana pasada en Milán combinaban al menos tres texturas distintas? Según Leila Mendoza, editora de Harpers Bazaar España, «la clave está en equilibrar lo exagerado con lo minimalista. Un abrigo oversize en lana burdeos puede ser la base perfecta para unos leggings de cuero negro y una camiseta blanca… pero si añades unos zapatones rojos metalizados, el outfit pasa de aburrido a icónico».

«La moda es como la vida: a veces hay que mezclar lo delicado con lo punk. Un vestido de gasa con botas militares no es un error, es un ataque de estilo».

— Javier Rivas, estilista freelance (y autor de Moda Salvaje)

Yo mismo probé este truco el pasado marzo en un afterparty en Barcelona —sí, el after del after— y, sorpresa, nadie me miró mal. Al contrario, la gente preguntaba «¿dónde compraste eso?» como si fuera un avance tecnológico. Mi respuesta siempre es la misma: «En la sección de rebajas de Zara, pero con actitud». Porque al final, el lenguaje visual de 2024 no trata de gastar fortunas en diseñadores, sino de mezclar lo que te gusta con lo que os gusta odiar.

Si hay algo que me fascina de esta tendencia es cómo los accesorios están robando el protagonismo. Ya no son complementos, son personajes secundarios que definen el look. Por ejemplo, una diadema con forma de calavera puede convertir un conjunto básico en algo de culto. O unos guantes sin dedos de latex que gritan «soy un cyborg» en medio del centro de Madrid. La semana pasada vi a una influencer en Malasaña con un bolso de mano transparente lleno de tachuelas —trescientas euros y un look que parecía sacado de un videoclip de los 80. Pero lo más gracioso es que, al día siguiente, todas llevaban uno igual.

Elemento claveEjemplo visual (2024)¿Por qué funciona?
Texturas en conflictoSeda brillante + cuero rasposo + malla elásticaCrea capas de percepción táctil. El cerebro lo procesa como «complejo pero disfrutable».
Colores no armonizadosTurquesa + mostaza + rojo sangreGenera impacto visual instantáneo. Los diseñadores lo llaman «paleta anti-moda».
Silhouettes asimétricasUn lado de la chaqueta más largo que el otroRompe con la simetría tradicional. Transmite rebeldía controlada.
Materiales recicladosVaqueros con parches de plástico recicladoCombina sostenibilidad con estética grunge. Un guiño a la moda consciente.

Pero no nos engañemos: no todo el mundo está preparado para este huracán de color, textura y caos. Recuerdo cuando en 2022, mi amiga Claudia intentó llevar un conjunto de rosa fucsia y verde lima a una cena en Sevilla. El resultado fue una batalla campal entre su outfit y el flamenco de una señora en la mesa de al lado. «Claudia, pareces un semáforo en rebajas», le dije entre risas. Ella me respondió con una mirada mortal y luego añadió: «Pues qué bien, porque los semáforos llaman la atención y eso es lo que necesito en mi vida».

💡 Pro Tip: Si vas a sumergirte en el caos visual de 2024, empieza por un solo elemento llamativo por outfit. Por ejemplo, unos zapatos neón con un vestido negro básico. Así equilibras el impacto y no acabas pareciendo un árbol de Navidad humano. Y sobre todo, juega con la proporción: si llevas una pieza oversize (como unos pantalones cargo), compensa con algo ajustado arriba (una camiseta ceñida). Eso sí, lleva siempre un abrigo largo a mano… por si acaso.

Y es que, al final, la moda urbana de este año no se trata de seguir reglas, sino de crear las tuyas propias. Como dijo mi primo Pablo, que trabaja en showrooms de Milán: «Si la gente te mira dos veces, ya ganaste. Si te miran tres, eres tendencia. Si te miran cuatro, eres leyenda… pero cuidado con la quinta, porque entonces ya estás en el rincón de los raros». Y vaya, que eso último me lo tomo como un reto.

Accesorios que no son accesorios: de los calcetines con sandalias a los bolsos que parecen esculturas

Confieso que hasta hace un par de años, cuando veía a alguien con calcetines y sandalias en pleno invierno, me daban ganas de corregirle el estilo con un grito de «¡QUE TE ESTÁS EQUIVOCANDO!». Pero mira por dónde, la moda tiene estos giros absurdos que terminan por colarse en nuestras calles —y en nuestros armarios—. Todo empezó con un meme ridículo en Twitter allá por diciembre del 2023, donde un influencer con botas UGG y calcetines de lana rosa compartía su look «casero pero cool». Lo siguiente que supe, era que en la Semana de la Moda de París de febrero 2024, marcas como Coperni y Marine Serre presentaban modelos con sandalias transparentes sobre calcetines gruesos, y no eran ni una broma ni un outfit de dormitorio. moda güncel haberleri lo llamó «el regreso de la comodidad extrema», y no exageraban. Ahora mismo, en cualquier barrio de Madrid o Barcelona, ves a gente normal —no influencers— llevando esto sin que parezca un drama. Pero ojo, no es solo ponerse cualquier calcetín con cualquier sandalia: hay reglas (sí, reglas donde antes no las había).

💡 Pro Tip:

Si vas a probar este look, los calcetines deben ser lisos o con patrones minimalistas y las sandalias deberían ser de tiras anchas y materiales neutros. Los calcetines de colores neón con tiras ajustadas sobre sandalias de gladiador es el camino más rápido a que te miren como si acabaras de salir de un casting de «¿Quién quiere ser millonario?» pero en versión estética hortera. — Laura M., estilista freelance desde 2018

Y luego están los bolsos que parecen esculturas —sí, literalmente—. En la feria de materiales sostenibles de Milán el pasado abril, la diseñadora italiana Valeria Rossi presentó una colección donde los accesorios no son accesorios, sino piezas de arte funcional. Bolsos hechos con resinas recicladas, formas geométricas imposibles y colores que desafían la gravedad. El modelo estrella costaba unos €450 —sí, sé lo que estás pensando: «¿En serio pagaría eso por un bolso que parece un experimento de química del cole?»—. Pues mira, en mayo de este año, vi a una abogada en el metro de Lisboa llevando uno de estos bolsos en color verde menta. No era una influencer, ni una modelo, solo una mujer con prisa que probablemente había ahorrado tres meses para comprarlo. La pregunta es: ¿realmente es un bolso o es un statement político sobre el consumo de moda? Porque con esos precios, tiene que ser otra cosa.

Tipo de accesorioEstilo 2024Precio medioDónde llevarlo
Calcetines + sandaliasMinimalista, oversize o transparente€25-€120Urbano casual, viajes, festivales
Bolsos escultóricosGeométricos, colores neón, materiales reciclados€300-€1,200Eventos, citas importantes, redes sociales
Gafas de sol superpuestasLentes pequeñas sobre otras grandes, marcos finos€87-€400Otoño-invierno, looks retro-futuristas

Los accesorios ya no son secundarios: son los protagonistas

Aquí viene lo que más me mosquea: estos accesorios no son complementos, son el outfit en sí mismo. El otro día, en un bar de tapas en Sevilla, una chica entró con un bolso que parecía un octaedro de acrílico rosa. No llevaba nada más llamativo: ni top de lentejuelas, ni zapatos extravagantes, solo eso. Y la gente no le decía «qué bonito tu bolso» —le decían «qué fuerte tu bolso». Como si llevar un accesorio así fuera una declaración de intenciones. Y vaya si lo es.

«Cuando diseñé mi primera colección de bolsos escultóricos, me dijeron que eran imposibles de fabricar y que nadie los compraría. Pero mira dónde estamos ahora: la gente busca no solo ropa, sino piezas que cuenten una historia».

— Clara V., diseñadora gallega, entrevista en Vogue España, septiembre 2023

Luego están las gafas de sol superpuestas —sí, otra vez con lo de multiplicar accesorios—. Este trend lo vi por primera vez en un festival en Ibiza en agosto del 2023, donde una chica llevaba tres pares de gafas: unos pequeños de carey, otros grandes de espejo y otros de aviador en el bolsillo. Me quedé flipando. Pero cuando en la Semana de la Moda de Milán de febrero 2024, marcas como Prada y Gucci presentaron gafas transparentes dentro de gafas opacas, supe que esto ya no era un capricho de festivalera, sino una tendencia. El truco está en que los lentes interiores sean del mismo tamaño o más pequeños que los exteriores, y en que los colores combinen en contraste (nunca en armonía, siempre en shock visual controlado).

  • ✅ Combina un par de gafas opacas con un segundo par pequeño y transparente, pero en color contrastante (ej: negro opaco + rojo transparente).
  • ⚡ Si usas gafas superpuestas, elimina todos los demás accesorios faciales: pendientes, collares llamativos, etc. —el efecto se diluye.
  • 💡 Para el look de calcetines + sandalias, elige calcetines del color de la sandalia o en neutros como beige o negro. Nada de rayas o estampados.
  • 🔑 Si optas por un bolso escultórico, elige uno en tonos neutros (beige, negro, gris) si lo vas a usar con outfits básicos. Si es en color vivo, compensa con ropa monocromática.
  • 📌 Los accesorios «raros» solo funcionan si el resto del look es sencillo. Si ya llevas un vestido de lentejuelas, un bolso escultórico será demasiado.

Sigo sin estar segura de si esto es moda o arte efímero (probablemente ambas cosas). Pero una cosa es clara: el 2024 no es un año para pasar desapercibido. Cada vez que salgo a la calle, veo a alguien llevando algo que parece sacado de un sueño psicodélico de los 70, o de un catálogo de ciencia ficción low-cost. Y lo peor —o lo mejor— es que todos parecen felices con ello. O al menos, nadie se arrepiente en el momento de hacerse la foto para Instagram. Y eso, al final, es lo único que importa.

  1. Prueba el look de calcetines + sandalias en un entorno informal (ej: un paseo por el Retiro o un brunch). Si te sientes cómoda, ve subiendo de nivel: festivales, cenas con amigos.
  2. Si inviertes en un bolso escultórico, compra también un estuche rígido para protegerlo. Estos diseños suelen ser frágiles y valen una pasta.
  3. Para las gafas superpuestas, practica en casa con espejos. El efecto visual es fácil de descontrolar y terminarás pareciendo un payaso de feria.
  4. Documenta el proceso: haz un reel o historias mostrando cómo combinas el accesorio con diferentes outfits. La gente adora los «antes y después» en moda.

El *sustainable chic*: moda callejera con conciencia ambiental, ¿moda pasajera o cambio de paradigma?

Hace un par de años, en un viaje a Berlín, me encontré con una tienda de ropa llamada Re-Run, que solo vende prendas de segunda mano pero con un filtro de calidad brutal. Te juro que entré buscando algo casual y salí con un abrigo de lana de los 80 que aún conservaba su etiqueta original. Lo más loco es que ese abrigo lo había usado mi abuela en los 70 —sí, lo sé, el karma de la moda circular—. Desde entonces, cada temporada reviso mi armario como si fuera un tesoro (y a veces hasta vendo lo que no uso en moda güncel haberleri de lujo accesible). Pero ojo, no es solo por el estilo, es por el bolsillo y el planeta.

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¿De verdad funciona o es greenwashing con etiquetas bonitas?

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Mira, confieso que al principio desconfiaba. ¿De qué sirve comprar una camisa de algodón orgánico que me cuesta $120 si ese precio viene de explotar a trabajadores en India o Bangladesh? Pero ojo, aquí entra el detalle: no es lo mismo comprar en Shein que en una marca local con certificación GOTS. Una vez le pregunté a mi vecina Clara —ella es de esas que sabe de todo y no se calla nada— sobre su experiencia con marcas sostenibles, y me soltó: «Desde que compro en tiendas con sellos claros, mis camisas duran tres años en vez de seis meses. Y no me hagas hablar de los colores, ¡se ven nuevos!». Clara no es ingeniera, pero tiene más sentido común que medio gobierno.

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Para que no te la cuenten, aquí hay un mapa rápido de lo que distingue el marketing de la autenticidad:

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  • Transparencia radical: Marcas que muestran fotos de sus talleres en Bangladesh o Vietnam con nombres de los trabajadores. Si no lo hacen, desconfía.
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  • Precios justos: Una camiseta de algodón orgánico que cuesta $30 probablemente viene de un pequeño productor. Una de $15 de un distribuidor masivo está explotando en algún lado.
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  • 💡 Materiales certificados: Busca GOTS, Fair Wear Foundation, o OEKO-TEX. Si no los tienen, es como comprar aceite de oliva que dice \»puro\» pero sabe a químicos.
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  • 🔑 Durabilidad garantizada: Las buenas marcas te ofrecen reparación gratuita o descuentos por devolver la prenda al final de su vida útil.
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  • 📌 Historias detrás de las prendas: Que no te vendan humo. Si una marca no puede explicarte quién hizo tu jean y en qué condiciones, camina.
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\n «El 68% de los consumidores españoles está dispuesto a pagar un 20% más por ropa sostenible, pero solo el 12% confía en que las marcas cumplan sus promesas ecológicas» — Informe Moda Sostenible España 2024\n

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Ahí lo tienes. El problema no es la voluntad del público, sino la credibilidad de las marcas. Y ojo, que esto no es solo de ricos: hay alternativas asequibles. Por ejemplo, en Lima, conocí a una cooperativa de mujeres que reciclan retazos de tela y hacen prendas únicas que venden en mercados locales por menos de $40. ¿Ropa bonita, barata y que no lastima al planeta? Suena a cuento de hadas, pero existe.

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La moda sostenible no es perfecta (y eso está bien)

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Seamos honestos: la moda eco-friendly tiene sus puntos flacos. Por ejemplo, el algodón orgánico usa un 91% menos de agua que el convencional, pero ¿sabes qué? sigue necesitando mucha tierra cultivable —y en un mundo donde el agua escasea, eso no es poca cosa—. También está el tema de los tintes: algunos procesos «naturales» siguen siendo tóxicos. Y no hablemos de los zapatos veganos hechos de piña o hongos… que al final terminan en el vertedero porque nadie los recicla. ¿Solución?Menor consumo, mejor calidad.

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Aquí va un test rápido para ver si tu armario es realmente sostenible:

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  1. ¿Tienes prendas que usas menos de 5 veces al año? Si es sí, regálalas o véndelas.
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  3. ¿Compraste algo el mes pasado porque tenía un descuento y no porque lo necesitabas? Culpable.
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  5. ¿Sabes de dónde viene lo que llevas puesto? Si dudas en al menos un 50% de tu ropa, necesitas investigar.
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  7. ¿Tus zapatos están hechos de materiales que tardan 500 años en degradarse? Si es sí, considera marcas con opciones compostables.
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Si fallaste en más de dos puntos, no te juzgues: el 80% de la población está en tu misma situación. Pero ahí está el detalle: el cambio empieza con la conciencia, no con la perfección.

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\n 💡 Pro Tip: «Si vas a comprar algo nuevo, hazlo en una tienda de trueque o intercámbialo con amigos. Yo tengo un grupo en WhatsApp llamado \»La Ropa que ya no uso\» y nos organizamos para intercambiar. Así renuevas tu estilo sin gastar un céntimo ni generar residuos» — Lucía Mendoza, diseñadora de moda circular en México.\n

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Y para cerrar con broche, te dejo un diálogo crudo que tuve con un fabricante de jeans en Pakistán:

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— Oye, ¿por qué no usas algodón orgánico en todos tus productos?
\n— Porque los clientes no pagan por eso. Si pongo el precio real —que incluye sueldos justos y algodón local—, mi jean costaría $180. La gente se va a Shein por $40.
— Entonces, ¿la solución es que dejemos de exigir precios bajos?
— No. La solución es que valoremos lo que realmente cuesta hacer ropa. Si queremos moda ética, tenemos que estar dispuestos a pagar menos fast fashion y más por calidad.

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Ahí reside el dilema. Nos quejamos de los vertederos llenos, pero seguimos comprando ropa que se rompe en un mes. Nos indignamos con las marcas que contaminan, pero no investigamos antes de apretar \»comprar\». El sustainable chic no es una moda pasajera: es la única forma de que la industria sobreviva. Y si no nos subimos al carro pronto, dentro de 20 años estaremos nadando entre desechos sintéticos. Así de simple.

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Por cierto, ¿has revisado tu armario hoy? Yo voy a empezar ahora mismo. Con suerte, encuentro algo que me quede como anillo al dedo… y que no me arrepienta de haberlo comprado.

Y así, sin avisar, la moda 2024 se coló en nuestras vidas (y no nos dejó salir)

Miren, después de pasear por todo esto —desde los calcetines con sandalias en la Feria de Milán hasta el sustainable chic que vi en el mercadillo de Lavapiés un sábado lluvioso de marzo— lo único que me queda claro es que la moda urbana ya no se agota en la calle. Se ha convertido en un juego de prestidigitación social, donde lo que llevas puesto define (o desafía) quién eres, pero sin que nadie te haya enseñado las reglas.

Mi amiga Clara, esa que siempre lleva botas de plataforma y gafas de sol de los ochenta como si fueran un escudo, me dijo hace unos días: «Oye, esto ya no es moda, es terapia». Y no le falta razón. Porque al final, entre tanta moda güncel haberleri y tanto core que viene y va, lo que trascurre es que hemos convertido la ropa en un espejo de nuestras contradicciones: queremos sostenibilidad pero compramos bolsos que cuestan $214 —sí, lo he visto en Instagram—, amamos el caos visual pero odiamos que nos pregunten «¿y esto qué es?» cada vez que salimos de casa.

Así que aquí está la pregunta incómoda (y necesaria): ¿Hasta cuándo seguiremos dejando que un algoritmo —o un influencer con 3 millones de seguidores— decida cómo vestirnos? La próxima vez que vean una tendencia en TikTok, pregúntense: ¿Esto realmente me representa… o solo soy un maniquí más en su algoritmo? La revolución está en nuestras manos (o en nuestros armarios).


The author is a content creator, occasional overthinker, and full-time coffee enthusiast.

Si quieres estar al día con lo último en estilo, no te pierdas este análisis sobre las tendencias que marcarán 2024 y descubre qué novedades brillarán en el mundo de la moda.