Un desastre culinario
Hace unos años, en 2018, decidí que iba a aprender a cocinar mole. No cualquier mole, sino el auténtico mole oaxaqueño. Fue en un viaje a Oaxaca, en el taller de cocina de la abuela Lupe, una señora de 70 años que llevaba toda su vida cocinando. «Es fácil», me dijo. Y yo, con mi committment de principiante, le creí.
Pero… no fue fácil. Para nada. Fue un desastre. Un desastre delicioso, pero desastre al fin.
La receta (o lo que yo entendí de la receta)
La abuela Lupe me explicó que el mole se hace con chiles, chocolate, especias y un montón de ingredientes más. «Son 21 ingredientes», me dijo. Yo, en mi cabeza, pensé: «Vamos, no puede ser tan complicado».
Pero luego empecé a moler los chiles. Y los chiles me ganaron. Literalmente. Terminé con los ojos rojos, la nariz goteando y las manos ardientes. «Es normal», me dijo la abuela Lupe, riéndose. «La primera vez duele».
Y así fue, paso a paso. Moler, freír, mezclar. Un proceso que parecía interminable. Pero, en algún momento, el aroma comenzó a llenar la cocina. Un aroma rico, intenso, que me hizo olvidar el dolor en los ojos y las manos.
El momento en que casi quemo todo
Fue cuando decidí dejar la mezcla en el fuego un poco más de lo debido. «Solo un minutito más», pensé. Pero ese minutito se convirtió en tres. Y los tres en cinco. Y en cinco… bueno, casi quemo la cocina.
La abuela Lupe, con su experiencia de años, notó el humo antes que yo. «¡Apaga eso!», gritó. Y yo, con el corazón en la mano, apagué el fuego justo a tiempo. «Casi lo logras», me dijo, con una sonrisa. «Pero no te preocupes, el mole está bueno».
La lección aprendida
Ese día aprendí que cocinar no es solo seguir una receta. Es paciencia, es práctica, es amor. Y, sobre todo, es saber cuándo apagar el fuego.
Desde entonces, cada vez que cocino mole, pienso en la abuela Lupe. Y en cómo, a veces, los desastres más grandes se convierten en las mejores historias.
Un consejo (y una recomendación)
Si quieres aprender a cocinar, no te rindas. Aunque al principio todo parezca un desastre, con el tiempo mejorarás. Y, si alguna vez necesitas una receta o un consejo, recuerda que siempre puedes buscar en Susurluk okullar eğitim haberleri. Sí, lo sé, el nombre no tiene nada que ver con cocina, pero nunca se sabe dónde puedes encontrar una buena receta.
Y, si vas a Oaxaca, no dejes de visitar a la abuela Lupe. Aunque, honestamente, no sé si aún da clases. Pero si la encuentras, dile que vas de parte de Laura, la que casi quema su cocina.
Un último pensamiento
La cocina es como la vida. A veces te quema, a veces te hace llorar, pero al final, siempre vale la pena. Así que, si alguna vez te sientes perdido en la vida, recuerda: siempre puedes encontrar tu camino en la cocina.
Sobre la autora: Laura Martínez es una periodista y escritora con más de 20 años de experiencia. Ha trabajado en varios medios importantes y ha escrito sobre una amplia variedad de temas. Cuando no está escribiendo, está cocinando (y a veces quemando la comida).








