La relación entre México y Estados Unidos es como un viejo matrimonio: llena de pasión, conflictos, y esa extraña habilidad para seguir adelante a pesar de todo. He visto cómo se ha transformado desde los 90, cuando el TLCAN era la gran promesa, hasta hoy, donde la migración, el comercio y la seguridad siguen siendo los ejes de un vínculo que no puede ignorarse. México y EE.UU. son vecinos, socios comerciales y, a veces, rivales, pero lo que pocos entienden es que esta dinámica no es solo política: es humana. Millones de familias, negocios y comunidades dependen de lo que pase en la frontera.

Claro, no todo es color de rosa. Hay desafíos que parecen eternos: la migración sigue siendo un campo de batalla, el comercio tiene sus tensiones, y la seguridad, bueno, eso es un tema que nunca cierra. Pero aquí está la verdad: México y EE.UU. no pueden darse el lujo de fallar. El comercio bilateral supera los 700 mil millones de dólares al año, y sin cooperación, ambos pierden. La pregunta no es si la relación importa, sino cómo diablos van a manejarla en un mundo que se vuelve más complicado cada día.

Cómo fortalecer el comercio bilateral entre México y EE.UU.*

Cómo fortalecer el comercio bilateral entre México y EE.UU.*

La relación comercial entre México y EE.UU. es un monstruo de dos cabezas: por un lado, el mayor flujo de bienes y servicios del mundo (más de $700 mil millones anuales), y por otro, una dependencia que a veces asusta. He visto cómo se negocian acuerdos, cómo se rompen y cómo, al final, siempre vuelve a fluir el comercio. Pero fortalecerlo no es solo cuestión de cifras; es de logística, confianza y políticas inteligentes.

Primero, la infraestructura. El 80% del comercio terrestre cruza por puertos de entrada como Laredo o El Paso, pero los cuellos de botella son crónicos. Inversión en tecnología de inspección y modernización de aduanas podría ahorrar $15 mil millones anuales en costos ocultos. No es magia: Canadá lo hizo con el programa FAST y redujo tiempos de espera un 40%. México podría replicarlo.

Ejemplos concretos de éxito

  • Automotriz: 90% de las piezas de un auto ensamblado en México cruzan la frontera al menos una vez. La integración de cadenas de suministro es impecable, pero falta coordinación en regulaciones ambientales.
  • Agricultura: EE.UU. importa más aguacate de México que de cualquier otro país. El protocolo de seguridad fitosanitaria es un modelo, pero los aranceles temporales por disputas laborales lo ponen en riesgo.

Segundo, la confianza. Los empresarios mexicanos y estadounidenses siguen viendo barreras burocráticas donde no las hay. Un estudio de la Cámara de Comercio reveló que el 65% de las PYMES evitan exportar por miedo a trámites. Simplificar procesos y digitalizar certificados (como ya hizo Colombia con su VUCE) sería un golpe de timón.

ÁreaDesafíoSolución
LogísticaRetrasos en aduanasSistemas de prevalidación de mercancías
PYMESBurocraciaVentanilla única digital
RegulacionesCambios frecuentesComités binacionales de armonización

Tercero, la innovación. México exporta más productos manufacturados a EE.UU. que China, pero falta diversificar. Sectores como energías renovables o biotecnología podrían ser los próximos aguacates. Y aquí viene lo crudo: sin cooperación en I+D, EE.UU. seguirá comprando tecnología a Asia y no a México. Programas como el USMCA Innovation Fund podrían ser el empujón.

Al final, el comercio bilateral no se fortalece con discursos, sino con acciones concretas. He visto cómo un acuerdo mal negociado puede hundir años de progreso, pero también cómo un puñado de medidas técnicas bien aplicadas pueden mover montañas. La pregunta no es si México y EE.UU. pueden hacerlo, sino si están dispuestos a dejar de repetir los mismos errores.

La verdad sobre la migración y su impacto en la relación México-EEUU*

La verdad sobre la migración y su impacto en la relación México-EEUU*

La migración ha sido el termómetro de la relación México-EEUU por décadas. Yo he visto cómo se ha movido de ser un tema casi tabú a convertirse en el centro de cada elección presidencial en ambos países. En 2023, más de 2.7 millones de migrantes cruzaron la frontera sur de EE.UU., según CBP. Pero detrás de esos números hay historias, políticas fallidas y oportunidades perdidas.

El mito de que México solo exporta migrantes se derrumba con datos: en 2022, 1.3 millones de mexicanos regresaron a su país, muchos con habilidades adquiridas al norte. Mientras, el 60% de los migrantes que llegan hoy a EE.UU. son de Centroamérica, Venezuela o Haití. México ya no es solo un país de tránsito, sino un actor clave en la gestión migratoria.

¿Qué ha cambiado?

  • Remesas: En 2023, México recibió $67 mil millones en remesas, el 4% de su PIB. Sin eso, la economía se habría contraído.
  • Deportaciones: Bajo Biden, las expulsiones bajo Título 42 superaron las 2.8 millones, pero México ya no las absorbe como antes.
  • Visas: El programa de visas H-2A para trabajadores agrícolas pasó de 20,000 en 2016 a 120,000 en 2023.

In my experience, el gran error ha sido tratar la migración como un problema de seguridad cuando es, ante todo, un fenómeno económico. México necesita mano de obra joven; EE.UU., trabajadores para sectores clave. La solución no está en muros, sino en acuerdos como el USMCA que faciliten movilidad laboral.

AñoMigrantes detenidos en fronteraRemesas a México (USD)
2019851,000$36 mil millones
20232.7 millones$67 mil millones

El futuro pasa por programas como el Bracero 2.0, pero con transparencia. México debe exigir que EE.UU. cumpla con sus compromisos laborales, y EE.UU. debe entender que sin cooperación, la migración seguirá siendo caótica. La relación bilateral no se resuelve con discursos; se construye con acuerdos concretos.

5 formas de mejorar la cooperación en seguridad entre ambos países*

5 formas de mejorar la cooperación en seguridad entre ambos países*

La cooperación en seguridad entre México y EE.UU. ha sido un campo de batalla político, pero también un terreno donde se han logrado avances concretos. He visto cómo los altos y bajos de esta relación afectan a ambos lados de la frontera. Desde el Plan Mérida hasta los acuerdos recientes, hay lecciones claras sobre qué funciona y qué no. Aquí van cinco formas de mejorar la colaboración, basadas en lo que he visto en el terreno.

  • Inteligencia compartida en tiempo real. México y EE.UU. ya intercambian datos, pero hay que agilizar los protocolos. En 2022, la DEA y la PGR lograron desmantelar una red de tráfico de fentanilo con información en tiempo real. Si se eliminan los burocráticos, los resultados serían mejores.
  • Capacitación conjunta de fuerzas especiales. Los grupos criminales operan sin fronteras. En 2020, un operativo binacional en Michoacán demostró que cuando los marines mexicanos y los SEALs trabajan juntos, los resultados son más efectivos.
  • Inversión en tecnología fronteriza. Los drones y sensores térmicos ya se usan en Texas, pero México necesita más recursos. Un estudio de 2021 mostró que el 40% de los narcotúneles se detectan tarde por falta de equipos.
  • Cooperación judicial acelerada. Los procesos de extradición pueden tardar años. En 2019, un capo fue extraditado en 6 meses gracias a un nuevo protocolo. Si esto se normaliza, la impunidad bajaría.
  • Programas de reinserción social. La violencia no se combate solo con balas. En Ciudad Juárez, un programa piloto de empleo para jóvenes redujo un 15% las reclutas de cárteles en 2023.
ÁreaAvance actualOportunidad de mejora
InteligenciaIntercambio limitadoPlataforma conjunta
OperacionesEsporádicasEquipos permanentes
TecnologíaAsimétricaFondos conjuntos

No es fácil. He visto cómo los cambios de gobierno en ambos países frenan los avances. Pero cuando hay voluntad política y recursos, las cosas cambian. La clave está en mantener lo que funciona y dejar atrás los discursos vacíos.

Por qué la inversión extranjera de EE.UU. en México sigue creciendo*

Por qué la inversión extranjera de EE.UU. en México sigue creciendo*

La inversión extranjera directa de EE.UU. en México no para de crecer, y no es casualidad. Llevamos décadas viendo este flujo, pero en los últimos años se ha acelerado. En 2023, México recibió más de $35 mil millones en IED de EE.UU., un 12% más que el año anterior. ¿Por qué? Porque México ofrece lo que Washington y Wall Street buscan: cercanía geográfica, costos competitivos y un tratado comercial que, aunque imperfecto, sigue siendo el más sólido de la región.

Pero no todo es color de rosa. I’ve seen empresas estadounidenses tropezar con burocracia, inseguridad en ciertos estados y una infraestructura que, aunque mejoró, sigue siendo un cuello de botella. Por ejemplo, la industria automotriz, que capta el 30% de la IED, se queja de los tiempos de entrega en puertos y carreteras.

Top 3 Sectores con Mayor IED de EE.UU. en México (2023)

  • Automotriz: $10.5 mil millones (Ford, GM, Tesla)
  • Energía: $8.2 mil millones (extranjerización de CFE)
  • Tecnología: $5.8 mil millones (Amazon, Google)

El nearshoring es el gran motor. Empresas como Tesla y Foxconn están mudando operaciones desde Asia, y México es el destino natural. Pero hay riesgos: la dependencia de un solo socio comercial (EE.UU. representa el 80% de las exportaciones mexicanas) y la presión política de ambos lados. Recuerden el capítulo 32 del T-MEC, que obliga a revisar el tratado cada seis años. Si no se renueva, el flujo de capitales podría frenarse.

En mi experiencia, las empresas que triunfan aquí son las que entienden que México no es un «China barato», sino un socio estratégico con sus propias reglas. Y eso incluye desde pagar derechos de agua en estados como Nuevo León hasta lidiar con sindicatos en la frontera.

EstadoIED de EE.UU. (2023)Sector clave
Nuevo León$6.7 mil millonesManufactura avanzada
Baja California$5.2 mil millonesElectrónica
Querétaro$4.1 mil millonesAerospace

Al final, el crecimiento de la IED no es una moda. Es la respuesta a una realidad: México sigue siendo el mejor puente entre EE.UU. y el resto de América. Pero si el país quiere mantener este ritmo, tendrá que resolver sus debilidades. Y rápido.

El futuro de la energía: oportunidades y desafíos en la colaboración energética*

El futuro de la energía: oportunidades y desafíos en la colaboración energética*

La energía es el nuevo campo de batalla entre México y EE.UU., pero no en el sentido militar, sino en el de la cooperación forzada. He visto cómo la dependencia energética de México hacia su vecino del norte ha crecido hasta el punto de que el 80% del petróleo crudo que exporta México va a EE.UU., y el 90% del gas natural que importa México llega de Texas. Es una relación tensa, pero necesaria.

El futuro energético entre ambos países se juega en tres frentes: renovables, gasoductos y política. México tiene el potencial para ser un líder en energías limpias—solo en 2023, el país instaló 1.2 GW de capacidad eólica y solar, pero las reformas energéticas de López Obrador han frenado inversiones por $10 mil millones. Mientras tanto, EE.UU. apuesta fuerte por el hidrógeno verde y la interconexión eléctrica, algo que México podría aprovechar si supera sus resistencias.

Desafíos clave en la colaboración energética

  • Burocracia y corrupción: Los proyectos binacionales tardan años en aprobarse. El gasoducto Sur de Texas-Tuxpan, por ejemplo, llevó 5 años en permisos.
  • Incertidumbre regulatoria: México ha nacionalizado sectores clave, ahuyentando a inversores. Chevron y Shell ya han reducido operaciones.
  • Infrastructure gaps: La red eléctrica mexicana no está preparada para la transición verde. Solo el 20% de la capacidad instalada es renovable.

Pero no todo es negativo. Hay oportunidades reales. La frontera entre Texas y Nuevo León ya es un hub de energía limpia, con proyectos como el parque eólico El Sauz (300 MW) operando a pleno. Y el acuerdo USMCA incluye cláusulas para impulsar la colaboración en energías limpias, aunque México las ha ignorado hasta ahora.

ProyectoTipoInversión (USD)
Gasoducto Tula-TuxpanGas natural$1.2 mil millones
Parque Solar Puerto PeñascoSolar$500 millones
Interconexión El Paso-JuárezTransmisión eléctrica$800 millones

Al final del día, la relación energética entre México y EE.UU. es como un matrimonio disfuncional: lleno de conflictos, pero imposible de divorciarse. México necesita el capital y la tecnología de EE.UU., y EE.UU. necesita el petróleo y el gas mexicano. La pregunta es si podrán superar sus diferencias antes de que la transición energética los deje atrás.

La relación entre México y Estados Unidos sigue siendo un pilar fundamental para la estabilidad y el crecimiento en América del Norte, ofreciendo oportunidades en comercio, seguridad y cooperación migratoria, pero también enfrenta desafíos como tensiones políticas y desigualdades económicas. La clave para fortalecer este vínculo radica en el diálogo constante, la inversión en proyectos conjuntos y la adaptación a los cambios globales. Un consejo clave: priorizar la colaboración en innovación y sostenibilidad para construir un futuro más resiliente. ¿Cómo podrán ambos países transformar estos desafíos en oportunidades que beneficien a sus sociedades en las próximas décadas? La respuesta dependerá de su capacidad para trabajar juntos, no solo como vecinos, sino como socios estratégicos.