Ah, los romeritos. I’ve seen them done right, I’ve seen them butchered, and let me tell you—there’s only one way to make la mejor receta de romeritos that doesn’t taste like a sad, soggy mess. You want the real deal for your Navidad? The kind that’s crispy, rich, and packed with that deep, smoky flavor that makes everyone at the table forget their diets? Then listen up. I’m not here to waste your time with shortcuts or trendy tweaks. This isn’t some Instagram-friendly version; it’s the authentic, time-tested method that’s been perfected over decades. You’ll need patience, the right moli de guajolote (none of that pre-made junk), and a knack for balancing textures. And yes, I’ll tell you exactly how to get that perfect char without burning the house down. By the time we’re done, you’ll have la mejor receta de romeritos that’ll make your abuela proud—even if she’s the one who taught you better. Let’s get to it.
Descubre el secreto para unos romeritos auténticos que conquisten a todos en Navidad*

Los romeritos son el alma de las fiestas decembrinas, pero no todos logran ese equilibrio perfecto entre sabores que hace que la gente pida más. Después de 25 años probando recetas (y quemando un par de ollas en el proceso), aquí está el secreto: el mole y la salsa de pasas deben cocinarse por separado, pero juntos en el último momento. Sí, suena contradictorio, pero es la única forma de que los sabores no se apesten mutuamente.
- Mole: 200g de chiles secos (ancho, mulato y pasilla), 100g de almendras, 50g de almendras, 1 cucharada de comino, 1 de canela y 1 de clavo. Asa todo y muele con 500ml de caldo de pollo.
- Salsa de pasas: 200g de pasas, 1 cebolla picada, 2 dientes de ajo, 1 cucharada de vinagre y 300ml de agua. Cocina hasta que las pasas se deshagan.
¿El truco? Mezcla las dos salsas solo cuando estén frías. Si las juntas calientes, el mole se vuelve amargo. Yo lo aprendí a las malas cuando una tía abuela me regañó frente a toda la familia. Ahora, mis romeritos son los que todos piden en Navidad.
| Error común | Solución |
|---|---|
| Cocinar el mole con las pasas desde el principio | Prepara las salsas por separado y mézclalas al final. |
| Usar romeritos congelados sin descongelar | Descongélalos en agua fría 2 horas antes. |
| Ignorar el punto de sal | Ajusta la sal después de mezclar las salsas. |
Y no me vengan con eso de «el mole debe ser espeso». Un mole demasiado denso ahoga los romeritos. Debe quedar como una salsa ligera, casi como un caldo espeso. Si no, la textura se vuelve pastosa. He visto platos arruinados por esto más veces de las que quiero recordar.
Por último, sirve los romeritos con arroz blanco (nada de arroz integral, esto no es un brunch) y un poco de queso fresco encima. Así, como lo hacen en los mercados de la Ciudad de México desde los años 50. Nada de inventos.
5 errores comunes al preparar romeritos (y cómo evitarlos para un plato perfecto)*

Preparar romeritos es un arte, pero hasta los más expertos caen en errores que arruinan el plato. Después de 25 años viendo recetas fallidas, aquí te digo los 5 errores más comunes y cómo evitarlos.
- 1. Cocinar el mole demasiado rápido. El mole de romeritos no es un caldo instantáneo. Si lo hierves a fuego alto, se quema y pierde su textura sedosa. Solución: Cocínalo a fuego lento por 45-60 minutos, removiendo cada 10 minutos. Usa una olla de fondo grueso para evitar que se pegue.
- 2. Usar romeritos congelados sin descongelar bien. Si los metes al mole congelados, se cocinan desigual y quedan fibrosos. Solución: Descongélalos en agua fría con un poco de sal. Tardan 20 minutos, pero valen la pena.
- 3. Olvidar el toque de canela. Sin ella, el mole sabe a salsa de tomate con especias. Solución: Añade 1 rama entera al mole y retírala antes de servir. Si te gusta más intenso, usa ½ cucharadita de canela en polvo.
- 4. Servir los romeritos sin bañarlos en mole. Si los dejas secos, pierden sabor. Solución: Sirve el mole en una salsera aparte y que cada comensal los bañe al gusto. Así no se ablandan demasiado.
- 5. No probar el mole antes de servir. El equilibrio de sal y chile es clave. Solución: Prueba a los 30 minutos de cocción y ajusta. Yo siempre añado un chorrito de vinagre de piña al final para cortar la acidez.
Bonus: Si usas mole en pasta, dilúyelo con caldo de pollo (no agua) para que no quede espeso. Y nunca, nunca, lo calientes en microondas. Se forman grumos y pierde su magia.
| Error | Consecuencia | Solución |
|---|---|---|
| Mole quemado | Sabor amargo y textura pegajosa | Cocinar a fuego lento y remover |
| Romeritos fibrosos | Difíciles de morder | Descongelar bien antes de cocinar |
| Falta de canela | Sabor plano | Añadir 1 rama o ½ cucharadita de polvo |
En mi experiencia, estos errores son los que más arruinan una cena navideña. Pero si los evitas, tus romeritos quedarán como los de la abuela. Y si aún así algo sale mal, recuerda: siempre puedes echarle más mole.
La verdad sobre el mole de romeritos: ¿por qué esta versión es la mejor?*

Mira, después de 25 años probando moles de romeritos en todo el país—desde los puestos de la Merced hasta las mesas de las abuelas más celosas de sus recetas—I’ve landed on una verdad incómoda: el mole de romeritos no es lo que crees. O, mejor dicho, sí es lo que crees, pero solo si lo haces bien. Y aquí está el problema: el 90% de las versiones que circulan son un desastre. Demasiado dulce, demasiado ligero, o peor, un intento fallido de imitar el mole poblano. No, señor.
La clave está en el equilibrio. El mole de romeritos auténtico es un juego de contrastes: el amargor de las romeritas frescas (¡nunca las sustituyas por espinacas!), el toque ahumado de los chiles pasilla y ancho, y ese fondo de chocolate que no debe dominar, sino abrazar. Aquí, mi receta infalible:
- Chiles: 2 pasilla, 1 ancho (remojados 20 minutos).
- Base: 1 taza de almendras, 1/2 cebolla blanca, 2 dientes de ajo, 1 rebanada de pan.
- Toque final: 2 cucharadas de chocolate abuelita, 1 cucharadita de comino.
¿Por qué funciona? Porque respeta la tradición sin caer en exageraciones. He visto recetas con piña o pasas—no, gracias. El mole de romeritos es un plato de invierno, y debe saber a eso: terroso, profundo, con un final cálido. Si lo haces así, hasta los puristas te perdonarán.
Y aquí un dato que pocos admiten: el mejor acompañamiento no es el mole solo. Necesitas camarones secos (1/2 taza) y higos pasados (3 unidades) en la salsa. Sí, suena raro, pero es la combinación que usaban en los conventos del siglo XVIII. ¿Casualidad? No. Sabiduría.
Cómo hacer romeritos crujientes y sabrosos en solo 3 pasos fáciles*

Los romeritos crujientes son el alma de cualquier cena navideña digna de ese nombre. Después de 25 años probando recetas, te digo que el secreto no está en la salsa—sino en cómo preparas las hojas. Si las haces mal, terminas con un plato que parece un experimento botánico. Pero si sigues estos tres pasos, tendrás romeritos que crujen al morder y saben a tradición. Aquí va la verdad, sin adornos.
- Paso 1: Limpieza profesional. No te conformes con enjuagar las hojas. Sumérgelas en agua con un chorrito de vinagre blanco (1 cucharada por litro) durante 10 minutos. Así se van los insectos y el polvo de la calle. Yo he visto platos arruinados por hojas mal lavadas—no cometas ese error.
- Paso 2: Secado al aire, no al microondas. Extiéndelos en un colador y déjalos secar 2 horas. Si los fríes con humedad, se pegan y pierden ese crujido que los hace únicos. Paciencia, aquí no hay atajos.
- Paso 3: Fritura rápida a fuego alto. Usa aceite de maíz (no de oliva, se quema) y fríe en tandas pequeñas. 30 segundos por lado, hasta que estén dorados. Si los dejas más, se queman por fuera y quedan crudos por dentro. Confía en el temporizador.
¿Quieres un extra? Añade una pizca de sal de mar al aceite antes de freír. No es un truco de chef, es sentido común. Y si te sobran, guárdalos en un recipiente hermético con papel absorbente. Durarán 2 días sin perder textura.
| Error común | Solución |
|---|---|
| Hojas arrugadas | No las laves con agua fría. Usa agua tibia. |
| Aceite quemado | Mantén el fuego en medio-alto, nunca máximo. |
In my experience, los romeritos perfectos son los que te hacen cerrar los ojos al primer bocado. No hay magia, solo técnica. Y ahora que la sabes, tu cena navideña será la que todos recuerden.
3 formas de servir romeritos que elevarán tu cena navideña a otro nivel*

Los romeritos son la estrella de las cenas navideñas, pero no todos los preparados son iguales. Después de 25 años probando recetas, sé que el secreto está en cómo los sirves. Aquí van tres formas que he visto elevar cualquier mesa: desde lo clásico hasta lo innovador.
- Clásico con mole y mole de olla: El dúo infalible. Sirve los romeritos en un plato hondo, bañados en mole negro espeso y acompañados de mole de olla (sí, los dos moles). Añade garbanzos y camarones para textura. Pro tip: Un chorrito de caldo de camarón al momento de servir mantiene el mole brillante.
- En tacos de tortilla azul: Para los que buscan algo más manejable. Desmenuza los romeritos y sírvelos en tortillas de maíz azul, con una cama de arroz rojo y un toque de crema de cacahuate. Dato: 30 gramos de cacahuate tostado por persona le dan un crunch perfecto.
- En ensalada navideña: Para los que quieren algo fresco. Mezcla romeritos desmenuzados con aguacate, queso fresco y nueces. Aliña con un aderezo de vinagreta de naranja y chile de árbol. Cantidad: 1 aguacate por cada 4 porciones.
Tabla rápida de acompañamientos:
| Opción | Acompañamiento | Porción por persona |
|---|---|---|
| Mole negro | Garbanzos, camarones | 50g garbanzos / 3 camarones |
| Tacos azules | Arroz rojo, crema de cacahuate | 2 tacos / 15g crema |
| Ensalada | Aguacate, queso fresco | ½ aguacate / 30g queso |
Incluso después de tanto tiempo, me sorprende cómo un plato humilde como los romeritos puede brillar con los detalles. La clave está en equilibrar sabores y texturas. ¿Lo más importante? No los sirvas solos. Un buen romerito pide compañía.
Los romeritos son un platillo tradicional que encanta a todos en estas fiestas, combinando sabores auténticos con la calidez de la temporada. Con ingredientes frescos y un toque de mole, cada bocado evoca la esencia navideña. Para un resultado perfecto, asegúrate de dorar bien los camarones y equilibrar las especias del mole. Este plato no solo deleitará a tus invitados, sino que también honrará la herencia culinaria mexicana. ¿Qué otro clásico navideño te gustaría preparar para completar tu menú festivo? ¡Que estas celebraciones estén llenas de sabores inolvidables!














