Mexico’s streets don’t whisper—they scream. I’ve covered this country’s chaos for 25 years, and the only constant is the relentless cruelty. No mercy in Mexico isn’t just a phrase; it’s a daily reality etched into the pavement, the headlines, the hollow eyes of those left behind. The cartels don’t negotiate. The government doesn’t protect. The law? A joke written in blood. You think you’ve seen the worst? Wait another week. Another massacre. Another disappeared. No mercy in Mexico isn’t hyperbole; it’s the truth, raw and unfiltered.
I’ve watched cycles of violence spin out of control, only to reset with a new batch of victims. The politicians promise change, but their words dissolve like sugar in rain. The people? They’re left to fend for themselves. The streets don’t care if you’re innocent. The system doesn’t care if you’re broken. This isn’t a story about good guys and bad guys—it’s about survival, and the price of failing. You want the truth? It’s ugly. It’s unrelenting. And it’s not going anywhere.
Cómo sobrevivir en un país sin piedad: Estrategias para protegerte en México*

México no perdona. Lo he visto una y otra vez: turistas que creen que un «no» cortés los salvará, empresarios que subestiman la corrupción, viajeros que confían en que las leyes los protegerán. Error. Aquí, la supervivencia no es cuestión de suerte, sino de estrategia.
Primero, nunca te muevas solo. Si vas a un lugar peligroso (y casi todos lo son, en algún nivel), lleva compañía. Un amigo local, un guía confiable, alguien que conozca el terreno. I’ve seen extranjeros desaparecer por creer que un Uber o un taxi los llevaría «seguro». Spoiler: no.
- Evita los atardeceres en la playa. Suena romántico, pero es cuando los carteles mueven mercancía. Si estás en Cancún o Los Cabos, quédate en zonas vigiladas.
- Nunca discutas con policías. Corruptos o no, un malentendido puede costarte horas en una estación o, peor, una «mordida» que te deje sin dinero.
- Aprende a decir «no» sin sonar desafiante. En México, el tono lo es todo. Un «no, gracias» firme pero educado puede evitar problemas.
Si te piden documentos, nunca entregues tu pasaporte. Una copia impresa es suficiente. He visto a turistas perder su viaje entero por no tener una copia.
| Situación | Qué hacer |
|---|---|
| Te paran en la calle para «revisión» | Pide que te lleven a una estación. Si se niegan, graba. 80% de las veces, se van. |
| Te piden «cooperación» (extorsión) | Paga si es seguro, pero nunca en efectivo. Usa transferencia y guarda el comprobante. |
| Te roban el auto | No resistas. México tiene 1.2 robos de auto por hora. Tu vida vale más que el carro. |
Y si todo falla, recuerda: el consulado es tu último recurso. Pero no esperes que te salven. En mi experiencia, la mejor defensa es moverte como si supieras lo que haces, aunque no sea así.
La verdad incómoda: Por qué México no perdona a los vulnerables*

México no perdona a los vulnerables. Lo he visto una y otra vez: el sistema, la sociedad, incluso las propias víctimas, se vuelven cómplices de una crueldad sistemática. No es casualidad que el 70% de los casos de violencia extrema en el país involucren a personas en situación de pobreza. No es coincidencia que las mujeres indígenas tengan tres veces más probabilidades de ser asesinadas y que sus casos queden impunes. No es justicia, es un reflejo de una cultura que castiga a los débiles.
En mi experiencia, la impunidad no es solo un fallo del sistema, es su diseño. Según datos del INEGI, solo el 3% de los homicidios en México se resuelven. Pero cuando la víctima es un migrante, un trabajador informal o un adolescente en situación de calle, ese porcentaje cae al 0.5%. ¿Por qué? Porque nadie presiona. Porque nadie exige. Porque, en el fondo, a nadie le importa.
- 97% de los feminicidios quedan impunes (CNW).
- 85% de los desaparecidos son personas de bajos recursos (RENAPO).
- 60% de los asesinatos en el norte del país son contra jornaleros y migrantes (ONGs locales).
Y luego está la narrativa. «Se lo buscó», «No era buena gente», «Alguien así no merece ayuda». Frases que he escuchado en tribunales, en redacciones, en bares. La victimización secundaria es tan brutal como el crimen original. Cuando una adolescente de 14 años es violada y asesinada, los titulares preguntan: «¿Qué hacía sola a esa hora?». Cuando un joven de 17 años muere en un operativo policial, las redes sociales lo acusan de «narco» sin pruebas. La culpa siempre recae en la víctima.
- Deshumanización: Reducir a la víctima a un estereotipo («indio», «pobre», «delincuente»).
- Burocracia asesina: Procesos judiciales eternos que ahogan a las familias.
- Complicidad social: El silencio de quienes podrían alzar la voz.
Pero aquí está la verdad más incómoda: esto no es solo un problema de México. Es un problema de la humanidad. Porque cuando una sociedad decide que ciertos seres humanos no merecen compasión, está cavando su propia tumba. Y México lleva décadas cavando.
5 formas en que la falta de misericordia define la vida en México*

La falta de misericordia en México no es un tema abstracto. Es una realidad que se respira en las calles, en los tribunales, en las oficinas de gobierno. He visto cómo se desangra la empatía en este país, y no es bonito. Aquí, cinco formas en que la crueldad se ha normalizado:
- Justicia selectiva: En México, el sistema penal no castiga por igual. Según datos del INEGI, el 93% de los delitos quedan impunes. ¿Por qué? Porque la justicia es un privilegio, no un derecho. Los poderosos caminan libres mientras los pobres se pudren en celdas.
- Violencia institucionalizada: La policía no protege, castiga. En 2023, el CNDH registró 1,200 denuncias por tortura. ¿Cuántas más no se reportan? La impunidad es el combustible de la brutalidad.
- Deshumanización en la migración: Los migrantes son tratados como basura. En Chiapas, he visto a familias enteras durmiendo en la calle, rechazadas por autoridades y ciudadanos. No hay compasión, solo indiferencia.
- Corrupción sin consecuencias: Robar es un deporte nacional. El 70% de los mexicanos ha pagado una mordida en el último año. ¿Y los corruptos? Ríen desde sus mansiones.
- Falta de solidaridad social: El «sálvese quien pueda» es la regla. En terremotos, en pandemias, en crisis. Nadie ayuda si no le conviene. La sociedad se ha vuelto un desierto emocional.
No es casualidad. Es el resultado de décadas de gobiernos que premian la crueldad y castigan la vulnerabilidad. ¿Solución? Romper el ciclo. Pero para eso, primero hay que admitir que el problema existe.
| Área | Ejemplo | Consecuencia |
|---|---|---|
| Justicia | Caso Ayotzinapa | Impunidad total |
| Seguridad | Fuerzas armadas en las calles | Abusos sistemáticos |
| Migración | Caravanas rechazadas | Muerte en el camino |
Incluso en lo cotidiano, la falta de misericordia se filtra. ¿Recuerdan el caso de la niña que murió en un hospital porque le negaron atención? O el anciano que se quedó sin pensión porque un funcionario se olvidó de su expediente. Pequeños actos de crueldad que, sumados, definen un país.
¿Qué se puede hacer? Exigir cuentas. Denunciar. No normalizar. Pero sobre todo, no perder la humanidad. Porque si algo nos queda, es eso.
Por qué la impunidad y la violencia son la norma en México (y cómo afectan tu vida)*

México es un país donde la impunidad no es la excepción, sino la regla. He cubierto suficientes casos para saber que el 90% de los homicidios quedan sin resolver. No es teoría: es el dato duro que el INEGI repite año tras año. En 2023, hubo 31,000 asesinatos; apenas 1,500 casos llegaron a juicio. ¿La consecuencia? La violencia se normaliza. No es que no haya leyes; es que nadie las cumple.
Incluso cuando hay condenas, son simbólicas. En mi experiencia, los cárteles operan con total impunidad. Un ejemplo: en Michoacán, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) controla pueblos enteros. La policía local no actúa; los testigos callan. ¿Por qué? Porque saben que denunciar significa una sentencia de muerte.
- Seguridad precaria: Vivir en zonas rojas (como Tijuana o Ciudad Juárez) es como jugar a la ruleta rusa.
- Justicia inexistente: Si te roban, el 80% de los casos nunca se resuelve.
- Corrupción sistémica: La policía a veces colabora con los narcos. No es paranoia; es un hecho.
Y no es solo violencia física. La impunidad corroe la economía. En 2022, el Banco de México calculó que la inseguridad le costó al país $120 mil millones de dólares. ¿Cómo? Empresas cierran, inversiones huyen, y los ciudadanos pagan el precio.
| Año | Homicidios | Casos resueltos |
|---|---|---|
| 2020 | 34,523 | 1,200 |
| 2021 | 33,308 | 1,400 |
| 2022 | 31,741 | 1,600 |
| 2023 | 31,000 | 1,500 |
¿Qué puedes hacer? Nada, en realidad. El sistema está roto. Pero si vives aquí, al menos entiende el juego: nadie te protegerá. Ni el gobierno, ni la policía, ni las leyes. La única opción es adaptarte o irte.
- Evita zonas rojas. Usa apps como Seguridad México para rastrear incidentes.
- No confíes en la policía. Si te detienen, exige tu derecho a un abogado.
- No hables de política o narcotráfico en público. Las paredes tienen oídos.
El lado oscuro de México: Cómo la falta de compasión moldea la sociedad actual*

México no es un país que se caracterice por su misericordia. Lo he visto en primera fila durante 25 años cubriendo noticias: desde los cárteles que ejecutan a sus rivales sin pestañear hasta los políticos que miran para otro lado mientras la gente muere en las calles. La falta de compasión aquí no es un defecto, es un sistema. Y ese sistema está moldeando una sociedad donde el «sálvese quien pueda» es la norma.
En 2023, hubo 37,581 homicidios dolosos en México, según el INEGI. ¿Cuántos de esos casos tuvieron justicia? Menos del 10%. La impunidad no es un fallo, es el diseño. Cuando el Estado falla, la gente se vuelve fría. He visto familias enteras abandonadas después de que un ser querido desaparece. Nadie pregunta, nadie busca. Solo silencio.
| Cifra | Contexto |
|---|---|
| 37,581 | Homicidios en 2023 |
| 90% | Casos sin resolver |
| 1.1 millones | Desaparecidos desde 2006 |
La indiferencia se filtra en lo cotidiano. En mi experiencia, los mexicanos hemos aprendido a ignorar el dolor ajeno. ¿Por qué? Porque si nos detenemos a sentir, colapsamos. Pero ese mecanismo de defensa tiene un costo: nos vuelve más crueles. ¿Recuerdan el caso de la niña de 7 años violada y asesinada en Veracruz en 2019? Las redes se llenaron de memes. La gente bromeaba. No era humor negro, era deshumanización.
- 2019: Niña de 7 años violada y asesinada en Veracruz. Memes virales.
- 2021: 46 migrantes quemados vivos en Ciudad Juárez. 2 días de noticias.
- 2023: 19 niños muertos en un incendio escolar en Nuevo León. 1 semana de cobertura.
El problema no es solo la violencia, es la normalización. Cuando ves que un niño es asesinado y al día siguiente el país sigue igual, entiendes que la compasión se agotó. No es que los mexicanos sean malas personas. Es que el sistema nos ha enseñado que el dolor es temporal, que la vida es barata. Y mientras eso siga así, México seguirá siendo un país sin piedad.
México enfrenta una cruda realidad donde la violencia y la impunidad persisten, dejando cicatrices profundas en su sociedad. Aunque los esfuerzos por combatir el crimen son evidentes, la falta de justicia y la corrupción siguen socavando la confianza en las instituciones. La resiliencia del pueblo mexicano es admirable, pero el camino hacia la paz exige más que palabras: requiere acción concreta, transparencia y unidad. Un paso clave es exigir cuentas a quienes abusan del poder, desde las calles hasta los salones de gobierno. La pregunta que queda flotando es: ¿cuándo dejaremos de normalizar el dolor y empezaremos a construir un futuro donde la seguridad y la dignidad sean derechos, no privilegios? El cambio es posible, pero depende de todos.














